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el dolor y el amor propio



Seguramente has pasado o quizás estés pasando por un dolor muy grande.


He vivido dolores emocionales, unos más grandes, otros más pequeños, pero al final todos los recuerdo con alguna marca y enseñanza para mi vida.


Dolores de los más recientes, por ejemplo, cuando mi padre murió, o cuando decidí dejar la empresa, mi emprendimiento, al cual le dediqué mi tiempo, mi energía y mi esfuerzo durante 10 años, ligado a diversos temas emocionales que me mantuvieron ahí, más tiempo del necesario.


Un dolor profundo en el alma, como suelo describirlo, sólo puede ser sentido por quien lo vive. Podría ser que la persona logre expresar y transmitir ese dolor que siente; sin embargo, en general siempre faltarán palabras para poder decir lo que el corazón siente. Por otro lado, cada uno de nosotros reacciona de manera diferente y expresa sus emociones según sus creencias, su propia experiencia de vida y de acuerdo con el proceso por el que esté pasando.


Por lo tanto, es claro que el nivel de dolor no es comparable con el de otras personas, sin embargo, si es comparable con nuestra propia experiencia, con nuestra fortaleza, con nuestro coraje, con nuestro proceso de crecimiento personal y también con nuestro amor propio.



¿Y por qué hablo de amor propio, cuando hablo de dolor emocional?



He encontrado que el amor propio es la mejor herramienta interna que tenemos para superar cualquier dolor, en especial aquellos que se relacionan con afrentas por parte de personas que queremos y que consideramos nos quieren… y probablemente así es, nos quieren pero a su manera, y quizás esa no es la manera que esperamos, o la que nos hace felices.


El amor propio es quererte a ti primero, ser lo #1 en tu vida, no tu pareja, no tus papás, ni siquiera tus hijos, mucho menos un amigo, amiga, hermano o hermana!


Además, por supuesto debes amarte más a ti que a cualquier cargo, empresa, rol o posesión que tengas o llegues a tener en tu vida, puesto que en realidad tu no eres nada de eso. Es decir, que si pierdes o cambias algo de esto, seguirás siendo tu.



¿Cuáles SON síntomas claros de que te falta amor propio?



1. Te cuesta fijar límites. En este caso me refiero más a los límites emocionales, aunque por supuesto los límites físicos no pueden faltar. Fijar límites, significa aprender a decir “NO” aunque el otro se incomode. Es alejarte de alguien que te hace daño con sus actitudes, palabras o manera de actuar.


Si eres una persona que a veces prefiere no decir su posición y ceder por evitar el conflicto, por miedo a causar daño a alguien o estropear una relación, déjame decirte que te está costando poner límites. Y he pasado por eso… muchas veces sentimos que es más fácil “dejar así”, que hacer o decir lo necesario para cambiar la situación, pero créeme que esto te robará energía vital e impedirá que disfrutes tu vida a plenitud. Así mismo será un lastre adicional en cualquier proceso para superar cualquier tipo de duelo.


2. Piensas primero en darle gusto a los demás. Si te cuesta trabajo responderte qué quieres TU respecto a determinada situación, (quizás ni siquiera te lo has preguntado), pero por el contrario, siempre sabes lo que los demás SI quieren... entonces ¡este es tu caso!


3. Te mantienes haciendo cosas que no te gustan o no disfrutas. Y lo peor es que lo justificas con historias o mentiras, ¡que hasta tú terminas por creerte!


Por ejemplo, a tu novio le encanta ir todos los fines de semana donde sus papás a almorzar, a ti al principio te parecía un buen plan, dado que se estaban conociendo y pensabas que era algo puntual; sin embargo, te casas y realmente ya es un plan que no disfrutas, quisieras ir a otros lugares, hacer otros planes solos los dos, pero no eres capaz de expresarlo y terminas creando una historia, donde lo justificas, e incluso dices que adoras que tu esposo sea tan buen hijo, que siempre esté pendiente de sus padres y los cuide, y pues tu disfrutas acompañarlo. ¿Quizás te ha pasado, o te pasa algo similar?


4. “Negocias” tu satisfacción y logros del largo plazo, por compañía, aprecio o reconocimiento en el corto plazo. Este tema está relacionado al aspecto anterior. Continuando con el ejemplo, prefieres mantener tu matrimonio, el cual es un logro y una satisfacción a largo plazo, que enfrentar la situación ya, pues de esta forma aseguras la compañía, el aprecio y el reconocimiento de tu esposo y de tu familia política.


Ni bueno, ni malo… sin embargo, estamos hablando de la importancia del amor propio. La pregunta sería: ¿Cómo esa situación afecta tu autoestima en el largo plazo?, ¿Qué tal alto es ese precio que estás pagando en la negociación de aceptar algo con lo que no eres realmente feliz? Esto quizás a cambio de un tema emocional, que puede no mantenerse en el tiempo.


5. Creas codependencia emocional con personas cercanas a ti. Y este aspecto ya es mucho más profundo, en cuanto a una condición que, dependiendo de lo crítica, puede requerir tratamiento sicológico o inclusive siquiátrico, si no lo detectas o identificas a tiempo.


Lo triste, es que muchas veces podrías ser codependiente emocional y no darte cuenta, o no querer aceptarlo. Y aunque es un tema bastante amplio, en el cual no profundizaré en este artículo, lo importante es que, si sientes un amor “enfermizo” por alguien, donde se manifiestan, celos, peleas, intranquilidad frecuente en esa relación, llámese de pareja, familiar, de trabajo o de amistad, muy probablemente se trata de una codependencia.


Pero y entonces ¿Cómo puedo desarrollar mi amor propio?



Si bien, no hay una fórmula mágica, lo que si te puedo compartir, son tres herramientas esenciales para poder mejorar tu nivel de amor propio. Finalmente de eso se trata, no de una perfección total, sino de cada día amarte un poco más, de esta forma también podrás dar a los tuyos más amor del de verdad, verdad; y ser mucho más feliz.


1. Piensa en ti. Para esto, responde a conciencia, las siguientes preguntas:

¿Qué te gusta hacer?, ¿Qué te apasiona?, ¿Cuál es tu propósito de vida?, ¿Cuándo eras niño/niña, qué te encantaba hacer?, ¿Qué te hace feliz?, ¿Qué te hace reír?


2. Ámate pase lo que pase. Y como el amor se demuestra, entonces hazlo: Párate frente al espejo, mírate a los ojos y sonríe. Ahora repite “Me amo, me aprecio y me apruebo totalmente como soy”. Y finalmente ¡créetelo! Repítelo varias veces en el día, esto ayudará a reprogramar tu mente.


Esta frase me la ha inspirado Louis Hay, autora del libro “Usted puede sanar su vida”, altamente recomendado en este proceso, de amarnos más a nosotros mismos.


3. Que tu miedo no sea tu enemigo. Si el miedo no te permite enfrentar una situación, no lo hagas, no te preocupes, simplemente cierra tus ojos, respira profundo e imagina ¿Cuál es esa situación ideal que quisieras vivir?, ¿Cómo te sentirás en ese momento, cuando esa situación ideal, se convierta en realidad?


Por favor visualiza esa situación, con todos los detalles posibles. En esa visualización imagina que hablas con la persona o personas necesarias para aclarar, resolver, terminar o cambiar la situación actual. Mentalmente estarás creando el escenario para que tu realidad cambie.


Cree, Actúa y Sé Feliz!!


Diana Artunduaga

diana@transformar.com.co

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